Luego de tomarle declaración indagatoria, la jueza ordenó excarcelar al comerciante Fernando Blanco, quien argumentó que actuó en legítima defensa. En diez días se conocerá si continúa imputado en la causa. "Era matar o morir, no tuvo alternativa", dijo su abogado
Un joyero, identificado como Fernando Blanco, asesinó a puñaladas a uno de los dos delincuentes que ayer a la mañana ingresaron a robar a su taller, en un edificio ubicado en el centro.
Esta mañana, el comerciante fue citado a declaración indagatoria en la causa en que quedó imputado por homicidio criminis causa, luego de pasar la noche detenido en una comisaría.
Tras el acto procesal de defensa, su abogado, Gonzalo Romero Victorica, confirmó que la magistrada decidió ordenar la liberación del comerciante luego de escuchar los argumentos de su accionar.
"Él le confirmó a la jueza que actuó en legítima defensa, tal como quedó acreditado en los videos. Desde el punto de vista jurídico, se deben acreditar dos elementos que en este caso están muy claros: la inmediatez y la proporcionalidad de la reacción", declaró Romero Victorica.
Consultado sobre la decisión judicial de detener al joyero pese a que actuó para defender su integridad física, el letrado explicó que fue "prudente" la decisión de la jueza, teniendo en cuenta que murió una persona y hay que recolectar todas las pruebas para determinar cómo fueron los hechos.
La magistrada tendrá ahora diez días -el plazo podría prorrogarse- para definir finalmente la situación procesal del joyero. Se especula que será sobreseído porque se avalará la teoría de que actuó en legítima defensa.
El hecho
El incidente ocurrió en el octavo piso de un edificio de oficinas, sobre la calleTalcahuano al 100, entre Perón y Sarmiento. Resistiéndose al robo, el joyero forcejeó con uno de los delincuentes, le quitó un cuchillo y lo mató a puñaladas, mientras que el cómplice escapó.
Se cree que que los delincuentes hicieron labores de inteligencia previa, ya que estaban dentro del ascensor antes de que su dueño llegara. Allí, el dueño fue obligado a apagar la alarma, pero activó otra silenciosa, tras lo cual llegó la Policía.
"Hubo una amenaza, una agresión, un forcejeo y, como resultado, el desenlace que todos conocemos", relató uno de los testigos.